Su tiempo se agotó
- Ernesto Reyes

- hace 12 minutos
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Con el día de la Candelaria se acaba, prácticamente, la temporada navideña. Son tiempos nublados y fríos; ahora, vamos rumbo a los carnavales, previo a la cuaresma. Soy orgullosamente oaxaqueño, pero disfruto a distancia, cuando no puedo asistir, las festividades de Tlacotalpan, Veracruz, tradición de 249 años.
Observo en los medios porras y décimas que recibe Rocío Nahle quien, a pesar de no tener acta de nacimiento de Veracruz, trabaja por conseguir el cariño popular. Estuvo todo el día en las fiestas del dos de febrero. Acá, su compañero de partido se esfuerza por aparentar que no le dolieron los 350 mil votos del elector informado; éstos sí verdaderos, a pesar de presumir que ganó por una diferencia de 200 mil votos, suponiendo ciertas las cifras de más de medio millón.
El optimismo tiene rostro de derrota, como si a tres años y dos meses hubiera acabado el sexenio. Un gobernante que huye hacia adelante, acreditando a otros sus excesos y errores, no puede garantizar gobernabilidad a los oaxaqueños. Y aunque supere la aduana de las intermedias del 2027, ya no le queda tiempo para recomponer las cosas. En peligroso descenso de popularidad, le pasó lo que al niño que no pudo romper la piñata: después de tres golpes, su tiempo se acabó.
En esta circunstancia, aunque cambie a todo el gabinete y la emprenda contra enemigos y críticos, sufre desprecio e incredulidad popular. Sin embargo, su castigo será seguir representando al Ejecutivo por lo que resta del sexenio. Por trabajar por el bienestar, pero de una sola familia, anuló su posibilidad de ingresar a la política nacional cuando entregue el cargo.
Los actos de corrupción y abuso de poder son un estorbo a la Cuarta Transformación y a morena misma. En consecuencia, pierde la posibilidad de imponer sucesora o sucesor. Esta condición lo hará presa de traiciones desde su propio equipo, en el partido y en los poderes nacionales. Aunque la presidenta, que ya se vio es muy claridosa, siga visitando el estado para entregar obras, ya no será lo mismo.
El Gobernador nunca ha dignificado la silla que una vez ocupó Benito Juárez: el indígena probo, visionario y patriota que dejó un legado de honestidad y sacrificio. Nada que ver con quien presumiendo origen campesino se montó en los programas federales para engañar, en lugar de trabajar con honestidad, eficacia y decencia.
Durante los dos años y 10 meses que le quedan, muy poco podrá hacer para levantar cara ante el repudio que se manifiesta en la conversación pública. Ahora estará condenado a administrar conflictos que cada vez se van a agudizar, con actores políticos y sociales cada vez más voraces.
El periódico La Jornada -aliada de la 4T y que fue casa editorial de la actual Secretaria de Gobernación- publicó el día en que se bendicen las candelas que Jara “ tiene en nómina a una veintena de parientes, ente ellos un hermano, tres hijos e hijas, una nuera y un yerno, 10 sobrinos (además de tes cónyuges de éstos) que han desfilado por cargos en los tres poderes estatales desde que ganó hace más de tres años la titularidad del ejecutivo, lo que lo convierte en uno de los mandatarios de morena con más casos de nepotismo, según denuncias de organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos, partidos políticos y ciudadanos”. Al día siguiente, Luis Hernández Navarro denominó la malograda revocación de mandato como “un bastonazo contra una primavera que se marchitó.”
El mazazo informativo, aunque el gobernante repita y repita que el nepotismo en Oaxaca ess un invento, es un coscorrón a la soberbia. A nadie puede engañar un tipo que simula hacer trabajo de “territorio”, no de escritorio, acudiendo a comunidades y ciudadanos llevándoles solamente discursos, mientras los dineros públicos se extravían o despilfarran entre las ambiciones de una camarilla.
Por otra parte, las cifras del proceso revocatorio pusieron en entredicho la verticalidad del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana que, se sospecha, se hizo de la vista gorda para avalar una operación fraudulenta que oficializó números increíbles que estarán firmes mientras se resuelva la impugnación que presentaron el PT y movimiento ciudadano.
Y aunque se confirmen dichos resultados donde, según la narrativa oficial, en distritos y poblaciones rurales la gente votó como “desaforada, inundando urnas y tropezándose para cumplir con el deber cívico”, lo sucedido en zonas urbanas como la ciudad capital, suficientemente vigiladas, acabó con la credibilidad y autoridad moral del mandatario, si es que alguna vez la tuvo. Existe un dicho lapidario: “En política, como en la vida: no basta con serlo, hay que parecerlo.” Su tiempo se agotó en pleno invierno.



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