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Autos avanzan a paso de peatón mientras el Congreso propone nuevo marco legal, señala Haydeé Reyes

  • Foto del escritor: Mario Sors
    Mario Sors
  • hace 14 horas
  • 2 min de lectura

Oaxaca de Juárez.— Moverse en coche por la capital oaxaqueña se ha convertido en una prueba de paciencia. Actualmente, los vehículos circulan a una velocidad promedio de apenas 7 kilómetros por hora, una cifra que en la práctica equivale al ritmo de una caminata rápida.

Este dato fue el eje central de la advertencia que lanzó la diputada local Haydeé Reyes durante el Foro Estatal para la Armonización de la Ley de Movilidad y Seguridad Vial. El evento, que busca actualizar las leyes locales, puso sobre la mesa la urgencia de rescatar a la ciudad del colapso vehicular.


Para los especialistas y legisladores, el problema del tráfico ya no se arregla solo con tapar baches. La diputada señaló que la solución exige una cirugía mayor a la ciudad que incluye cuatro tareas urgentes:


  • Arreglar a fondo las calles y avenidas.

  • Poner orden en el transporte público.

  • Modernizar el sistema de semáforos (que actualmente suele estar descoordinado).

  • Crear campañas reales de cultura vial.

"Moverse a 7 kilómetros por hora no es sostenible. La reforma legal busca que la calle deje de ser una pista de obstáculos y se convierta en un espacio seguro", se debatió en el foro legislativo.

Cambiar las prioridades: la ley que viene


El verdadero reto del trabajo legislativo actual está en cambiar la fórmula de cómo se diseña la ciudad. La iniciativa que se discute en el Congreso de Oaxaca busca alinearse con las reglas federales para invertir el orden de importancia en las calles.

La propuesta busca quitarle el protagonismo al automóvil para dárselo a quienes más lo necesitan: los peatones, los ciclistas y las miles de personas que usan el transporte público todos los días.


Además, la reforma incluye una perspectiva de género obligatoria. Esto significa que las nuevas leyes exigirán que las banquetas, paradas de autobús y unidades de transporte cuenten con la infraestructura necesaria para que las mujeres y las niñas puedan viajar sin miedo y de forma segura.


El Congreso local tiene ahora la responsabilidad de construir una ley que no se quede en el papel y que realmente devuelva el movimiento a una ciudad atrapada en el tráfico.

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